Daniel Suárez es uno de los colaboradores que tenemos en esta locura llamada ROCKBUSTERS. Como gran aficionado al cine, además de deleitarnos con su arte ilustrado, de vez en cuando nos regala alguna crítica sobre una película que haya visto en la sala de cine.
En este caso nos ha alegrado muchísimo que haya sido la nueva entrega de las aventuras de nuestro adorado Indy en Indiana Jones y el Dial del destino.
Aquí tenéis sus sensaciones:
"En opinión del que suscribe, con sus virtudes y sus defectos, sus similitudes y diferencias respecto a la trilogía original, la última entrega de la saga, Indiana Jones y el dial del destino es en lineas generales una buena película y un digno colofón a la saga.
Tras un excelente y frenético prólogo marca de la casa, turbio y oscuro como ningún otro de la saga tanto en la forma - magnífico el trabajo de fotografía como siempre de Janusz Kaminski - como en el fondo, que nos ofrece una última aventura de un Indiana Jones años mas joven, merced a un exhaustivo trabajo digital que inevitablemente no pasa todo lo desapercibido que sería de desear, la película nos muestra a un anacrónico Indiana en los años 60, fuera de lugar en un mundo con otros valores, inquietudes y metas, en el que el protagonismo lo ostentan otro tipo de héroes, y en horas bajas en su vida personal, hasta que la aventura vuelve a llamar a su puerta.
A partir de ese momento, la película se articula sobre las coordenadas de un thriller de connotaciones políticas, abundando un poco más en el origen “bondiano” del personaje ideado en un principio por Lucas y Spielberg, que James Mangold maneja con solvencia y habilidad. Asimismo resuelve de manera satisfactoria las vibrantes secuencias de acción, que si bien de alguna manera destilan reminiscencias de la planificación y enfoque de Spielberg, son tratadas por Mangold con personalidad propia, les da una vuelta de tuerca y las acerca más al canon cine de acción moderno.
Phoebe Waller- Bridge, que interpreta a Helena Shaw, la ahijada de Indiana Jones, está esplendida, su simbiosis con el personaje es perfecta, y su química con Harrison Ford es estupenda. Se trata de un personaje con matices que evoluciona a lo largo de la película. Tal vez los guionistas podían haber desarrollado esa evolución con más finura, pero el personaje no deja de ser magnífico, y constituye de largo el personaje femenino más fuerte de la saga - es, por otro lado, la única compañera de Indy con la que no mantiene un romance - y esa fortaleza es aprovechada para añadir notas de humor a su relación con Indiana, que incluso en algunos momentos ve eclipsado su protagonismo por ella.
A modo de resumen y colofón a la saga se repiten ciertas fórmulas y recursos argumentales y visuales, con puentes que se rompen, tumbas, acertijos, bichos, viajes por le mundo y demás lugares comunes de las anteriores entregas - tal como se repetían en Indiana Jones y la última cruzada elementos de la primera película - que tal vez adolecen de cierta laxitud expositiva en algunos momentos - indudablemente Mangold no es Spielberg - pero que en conjunto funcionan.
Respecto al Mc Guffin, en este caso la Anticitera, a diferencia de las entregas anteriores, no se va preparando y advirtiendo al espectador aludiendo a su propiedades mágicas, sobrenaturales o fantásticas conforme se desarrolla la película - como era el caso del Arca de la Alianza, las piedras de Sankara o el Santo Grial - de ahí que la cinta tenga un tratamiento más realista, y es cierto que por eso tal vez el final entra de una manera mas forzada, pero salvo las casi inevitables paradojas que se suelen producir cuando entra en juego un viaje en el tiempo, es conceptual y visualmente audaz espectacular, y apabullante. El encuentro con Arquímedes podía haber tenido más nervio, sobretodo para tratarse del final de la saga, pero con todo, el clímax es sensacional, merced también al excelente trabajo de Mads Mikkelsen, que encarna a villano de la función.
La banda sonora de John Williams es excelente como siempre, adaptada al tono de esta entrega.
También se debe reseñar el escaso calado del personaje interpretado por Antonio Banderas, así como su propia interpretación. Asimismo, tanto la aparición de Sallah como el reencuentro con Marion podían haberse desarrollado de manera más profusa y, consecuentemente, haber ganado en efectividad y emoción.
No se podía pedir pedir peras al olmo y esperar una película con el alma y la perfección narrativas de la trilogía original, sobre todo teniendo en cuenta que el propio Spielberg ya no iba a estar a los mandos del aparato - incluso el mismo había dejado el listón mas bajo en Indina Jones y la calavera de cristal, pero esta última entrega general me parece muy digna y disfrutable, y que, a pesar de su tono crepuscular, se mantiene fiel al espíritu de la saga.
Finalmente Indiana se queda en el tiempo al que pertenece por amor. Y se queda en nuestro imaginario colectivo para siempre…



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